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¿CÓMO ENSEÑAR RUTINAS A LOS NIÑOS Y NIÑAS?

En una reunión de amigos escuché a Martín hablar de sus hijos Lucas y Felipe, de 7 y 10 años respectivamente, mencionaba que les costaba realizar solos actividades como cepillarse los dientes y bañarse, si él o la mamá no estaban presentes los niños no tomaban la iniciativa de hacerlo por sí mismos.

Lina también participó de la conversación y mencionó que su hija Camila, de 8 años, no se acostaba temprano, por lo general le daba la media noche en vela pues veía televisión o estaba en el celular y no sabía cómo manejar la situación.

Héctor estaba escuchando e interrumpió la conversación asegurando que su hija Paola de 13 años tenía asignadas en casa actividades como: lavar sus utensilios, arreglar su cuarto y la limpieza de alguna área común. Héctor sentía que había perdido la batalla, su hija no le hacía caso y él no se quería desgastar llamándole la atención a cada rato.

¿Qué tienen en común estos padres y madres? Todos manifiestan algún tipo de dificultad para que sus hijos realicen actividades cotidianas relacionadas con su autocuidado o arreglo de sus objetos personales. Esta dinámica en las familias es muy común y a los consultorios llegan muchos padres con este dilema.

En este orden de ideas, las rutinas en los niños son fundamentales y estas deben ser incluidas en su crianza desde temprana edad, ¿cómo se puede hacer esto?, realizando actividades básicas como arreglar sus juguetes y colocando en cada lugar objetos que ha tomado. Entre más temprano se empieza a estructurar rutinas, menos inconvenientes se tendrán en este aspecto cuando se llegue a la adolescencia.

Esas actividades que se le asignan a los niños y niñas deben ser progresivas y delegarse de acuerdo a su edad y es allí cuando se requiere de la agudeza de los padres y madres, para que sean capaces de identificar qué puede hacer su hijo o hija de acuerdo a la edad que tiene.

Otro aspecto fundamental es no asumir que mi hijo o hija sabe cómo se hace determinada actividad, para que Lucas y Felipe interioricen el cepillado de los dientes y bañarse de manera autónoma, requiere del acompañamiento de sus padres, ¿qué quiere decir eso?, Martín y su esposa necesitan tener un espacio diario (no es de un día, ni dos, esto implica semanas e incluso puede tardar meses), ayudando a sus hijos para que todos los días, en el mismo horario realicen estás actividades, enseñarles la manera correcta de hacerlo, corregirlos poco a poco, esto les dará las herramientas necesarias para que Lucas y Felipe aprendan cómo se debe hacer y de manera posterior lo puedan realizar solos.

En el caso de Lina, que tiene dificultad con las horas de sueño de su hija Camila, también requiere de un acompañamiento constante de su parte, en primera medida hablando con ella sobre este aspecto y las dificultades que le ocasionará en su salud y para su desarrollo, de manera posterior, realizando un acuerdo con su hija sobre este tema, el cual puede estar relacionado con asignar horarios para el uso del celular y la televisión. Además, es importante generar un ambiente adecuado para dormir, un ejemplo de esto es que la habitación sea oscura y no haya ruido, puede ser que al principio sea difícil, sin embargo, el día a día permitirá que Camila concilie el sueño en un horario que sea apropiado para ella.

Con relación a Héctor que tiene dificultad para que su hija Paola realice en casa actividades que se le asignan, es importante señalar que posiblemente empezó a delegar actividades a su hija cuando llegó a la adolescencia, por lo cual Paola no estaba habituada a tener responsabilidades y esto genera que el proceso de aprendizaje en esta edad genere más tensiones, pero es posible lograrlo, estableciendo acuerdos con Paola y al mismo tiempo explicándole cuales serán las consecuencias que como familia asumirán frente a su incumplimiento.

Vale la pena resaltar que Lucas, Felipe, Camila y Paola, sin importar su edad requieren de la compañía de sus padres y madres, de la explicación paciente y constante de cómo se realizan estas responsabilidades, es común ver que los adultos asumen que los niños, niñas o adolescentes saben cómo se hacen las diferentes actividades y no es así, siempre se requiere de instrucción antes de aprender.

Para finalizar, las rutinas en los niños, niñas y adolescentes son importantes porque les ayuda a ser autónomos, les genera un ambiente más seguro, estimula su aprendizaje, promueve su creatividad y, sobre todo, porque es una forma muy apropiada de compartir con tu hijo o hija en casa, permitiendo que cuando sea una persona adulta pueda recordar todo lo que le enseñaste con paciencia desde que era niño o niña.

Foto de Gustavo Fring en Pexels

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