Valentina Agredo Sanín
Psicóloga. Especialista en Cultura de Paz y Derechos Humanos.
Las escuelas e instituciones educativas suelen ser espacios en los que se generan, además de aprendizajes y experiencias académicas, prácticas de violencia física y psicológica entre pares. Muchas veces este tipo de conductas encuentran su origen en conflictos internos que terminan por traducirse en agresiones hacia quienes son considerados “los más débiles”. Es importante hacer frente a esta problemática de manera conjunta: padres, personal educativo y estudiantes, además de contar con apoyo de profesionales especializados en temas de niñez y adolescencia.
Si bien el acoso escolar es un fenómeno con presencia histórica, en la actualidad se acrecienta su poder discriminatorio debido a los cambios que atraviesan las sociedades y las repercusiones en la emocionalidad de niños y niñas. De esta manera, el acoso escolar se presenta como un problema complejo puesto que abarca mucho más que el hecho concreto de acción violenta. Tanto el agresor como el agredido atraviesan una etapa del desarrollo en la que hay mayor propensión al aprendizaje de valores pero también recelo a la reflexión y comprensión acerca del mundo que les rodea. En muchas ocasiones, los más pequeños se ven inmersos en situaciones que no consiguen comprender, producto de su entorno, y se les dificulta desarrollar habilidades para relacionarse con los demás, lo que termina por traducirse en prácticas discriminatorias y excluyentes.
Hay múltiples actos que se traducen en tipos de acoso escolar, los más conocidos son:
Físico: hace referencia al contacto, involucra golpes y agresiones físicas de una o más personas contra la víctima.
Psicológico: se traduce en manipulación y/o amenazas o chantaje. Suele alterar el sistema nervioso y afectar la autoestima, lo que lleva a desvalorizar la imagen propia. Las acciones amenazantes de los agresores al presentarse una relación de poder en la que se percibe a quien agrede como poderoso, llevan a aumentar sensaciones de indefensión y vulnerabilidad. Además se incrementan emociones como el miedo y la tristeza que se vivencian en solitario
Verbal: asociado a palabras hirientes que tienen como objetivo discriminar y rechazar algún aspecto de la persona. Tiende a los rumores malintencionados que exhiben a la persona agredida. El contenido de las palabras puede variar entre burlas, insultos, apodos o incluso ser de carácter racista.
Sexual: Suele asociarse a las acciones con trasfondo homofóbico, señalando a la persona de “rara” o “diferente” por una suposición o confirmación de su orientación sexual. Algunas veces se traduce en conductas de acoso sexual como referencia malintencionada de partes del cuerpo.
Cibernético: se traduce en actos humillantes a través del uso de plataformas digitales. Suele ser anónimo, por lo que aumenta sensaciones de persecución y acoso.
Social: pretende aislar o excluir a quien se considera extraño o diferente, por lo que se le ignora o aísla del grupo de pares.
Dentro del acoso escolar de tipo social también es posible ubicar la xenofobia, entendida como el rechazo hacia personas provenientes de otros lugares. Teniendo en cuenta que uno de los fenómenos que ha tomado fuerza actualmente es la migración como asunto sociopolítico, millones de personas se desplazan de un lugar a otro en busca de mejores condiciones de vida. Entre los principales lugares de recepción y acogida se ubican las escuelas como espacios en donde se enseñan, entre otras cosas, valores y la cultura del país de arribo; sin embargo, también es posible vislumbrar este tipo de manifestaciones con contenido excluyente y discriminatorio que siguen presentándose al interior de las aulas de clase.
El acompañamiento psicológico contribuye al desarrollo y fortalecimiento de herramientas personales para hacer frente a los cambios externos e internos, de manera que se articulen ambas nociones y se logre enfrentar situaciones que suelen manifestarse en crisis y llevan, en muchas ocasiones, a la agresión. Así como las escuelas trabajan en la adecuación de protocolos de atención para hacer frente a la problemática del acoso escolar, es importante que dentro de la comunidad se promueva un ambiente de compañerismo en el que la interculturalidad y la diferencia sean conceptos comprendidos como riqueza y no como amenaza. Todo esto es posible si se articulan áreas de conocimiento que generen espacios psicoeducativos para contribuir con la formación integral de los niños y las niñas.
Referencias
Save the Children (2019). Bullying o acoso escolar: El maltrato físico o psicológico tiene efectos negativos en la salud física, emocional y en el rendimiento académico de los niños. Recuperado el 30 de junio de 2020, en https://www.savethechildren.es/donde/espana/violencia-contra-la-infancia/acoso-escolar-bullying
Universidad Internacional de Valencia (2018).Las diversas formas de bullying: físico, psicológico, verbal, sexual, social y ciberbullying. Recuperado el 30 de junio de 2020, en https://www.universidadviu.com/las-diversas-formas-de-bullying-fisico-psicologico-verbal-sexual-social-y-ciberbullying/
